“Venga a nuestro hotel, se sentirá como en casa”. Esta frase ha quedado para la historia de la hostelería debido a un progresivo cambio en la mentalidad de la sociedad actual.
Vivimos una época en la que cada vez es más frecuente regalar experiencias, sensaciones, paquetes de ocio que nos hacen huir de la monotonía. Es una moda y un reflejo de las necesidades sociales. El sector hotelero, por lo general, ha captado esta tendencia desde hace años y se ha reinventado trasformando la frase “se sentirá como en casa” a “en nuestro hotel disfrutarás de nuevas y agradables sensaciones”.

En un hotel adaptado y diseñado según las necesidades actuales no te sentirás como en casa, estarás mucho mejor, tendrás una experiencia positiva, un espacio que rompe con tu rutina porque es más agradable que tu propio entorno, te estimula con nuevas formas, iluminación, materiales, texturas, colores… en definitiva, se trata de influir en todos los sentidos del cliente para seducirle, cautivarle y darle ese “algo más” que la sociedad demanda. El resultado positivo es evidente, el cliente satisfecho repite, atrae más clientes… en definitiva: genera ingresos.

La mayoría de los hoteles se han actualizado según este nuevo planteamiento, en realidad se han limitado a copiar a los que han innovado, y pueden seguir luchando por mantener su cuota de mercado e intentar ampliarla. Por el contrario, a aquellos hoteleros que siguen teniendo como propósito que el cliente se sienta como en casa se les puede ir diciendo que allí precisamente será donde van a terminar ellos.



